San Miguel de Aralar

San Miguel in Excelsis, es un Santuario con más de mil años de historia, levantado en la sierra de Aralar, junto a la cima del monte Artxueta, desde el que se puede disfrutar de una impresionante panorámica. En su interior le espera un retablo románico, obra cumbre de la esmaltería europea. El lugar le hablará de la leyenda del dragón y Teodosio de Goñi, del pasado carolingio, de los remotos tiempos de dólmenes que hoy surgen diseminados entre campas y preciosos bosques de hayas.

San Miguel in Excelsis es un austero templo de tres naves, divididas en cuatro tramos, que se levanta en la sierra de Aralar. Está emplazado en un lugar estratégico, en la cima del monte Artxueta, al que se accede por carretera desde Lekunberri, y desde el que se disfruta de una panorámica espectacular que abarca el corredor de Arakil o Barranca, San Donato y las sierras de Urbasa y Andía. Existe también una pista que parte de Uharte-Arakil, al sur de la sierra.

El actual templo fue construido en la primera mitad del siglo XII como ampliación de un edificio románico de principios del siglo XI. El edificio es austero, sobrio, con escasa decoración. La capilla se construyó entre 1170 y 1180, de donde datan algunos retoques ornamentales de las puertas y del ábside de la Epístola.

El Santuario es conocido en medio mundo por el Retablo de Aralar, una obra de arte de 2 metros de longitud por 1,14 de altura que preside el presbiterio del templo. Esta obra maestra del arte románico es un frontal de esmaltes y cristal de roca de principios del siglo XII. El Retablo fue robado por el famoso ladrón de obras de arte Eric “El Belga” en 1979. Entre los años 1981 y 1985 se recuperaron 16 de los 18 medallones robados y 191 piedras preciosas de las 286 sustraídas, y tras su restauración, volvió al Santuario en 1991.

También en el interior del Santuario se puede contemplar la imagen de San Miguel, un relicario del siglo XVIII, de plata sobredorada, que representa al arcángel, con las alas desplegadas y los brazos en alto sosteniendo la cruz sobre su cabeza, donde se guarda una antigua talla de madera, la reliquia que, según la tradición, fue dejada por el propio ángel en este lugar. La imagen recorre decenas de localidades navarras todas las primaveras y es recibida por los vecinos y autoridades locales.

San Miguel es uno de los centros de espiritualidad más conocidos de Navarra y lugar de leyendas como la de Teodosio de Goñi. Se cuenta que en el valle navarro de Goñi vivía en el siglo VIII don Teodosio, señor de la comarca. A su vuelta de la guerra con los árabes, se encontró en el camino con un diablo disfrazado de ermitaño, quien le contó que su mujer le había estado engañando con un criado. Al llegar a casa, Teodosio atravesó con su espada a la pareja que yacía en su cama, sin percatarse de que eran sus padres. Como penitencia, el papa le condenó a caminar por los montes cargando una cruz y atado con unas cadenas hasta que éstas se rompieran. Vagando por la Sierra de Aralar, un día se le apareció un dragón y Teodosio invocó a San Miguel, que mató a la bestia y lo liberó de sus cadenas. Allí mismo, Teodosio erigió el santuario en el que se guardan las cadenas y se venera la reliquia de San Miguel.

Toda la sierra de Aralar es un paraíso para los amantes del paseo y del senderismo: a un lado de la sierra se encuentran la Vía Verde del Plazaola, el paseo que lleva al nacedero del Larraun o la visita a las cuevas de Astitz, y al otro, la Barranca, con las rutas de los dólmenes y localidades como Uharte Arakil, famosa por su concurso de perros de pastor y desde la que también se puede acceder al santuario por una pista. En invierno, si nieva en abundancia, se puede practicar el esquí de fondo

Urbasa-Andia

Hace millones de años el relieve de una gran meseta conocida como Zunbeltz o Lizarraga cambió para siempre. Sucedió un gigantesco hundimiento tectónico que provocó la apertura de un gran pasillo entre las ya conocidas sierras de Urbasa y Andía. A caballo entre la Navarra atlántica y mediterránea, ambas forman un extenso Parque Natural al oeste de la Comunidad Foral.

Prados y frondosos hayedos alternan en este espacio protegido de paisaje idílico, cuyo borde sur cae bruscamente sobre el Valle de las Améscoas formando el impresionante mirador natural del circo del nacedero del Urederra.

En los centros de información podrá recopilar datos sobre este Parque Natural, sus zonas de recreo, sus puntos de información, su flora y fauna y sus senderos señalizados que le conducirán a través de la belleza de bosques y roquedos. Parajes salpicados por resonancias de la vida que durante siglos llevaron aquí cazadores, pastores, madereros y carboneros. La estación megalítica de la sierra de Urbasa no cuenta con balizaje por lo que el acceso es complicado.

El Parque Natural de Urbasa-Andía, ubicado al oeste de Navarra, está formado por las sierras de Urbasa y Andía. La carretera NA-120 une Etxarri-Aranatz con Estella y recorre la sierra de Andía. A la altura del kilómetro 20, a unos metros de la carretera, se encuentra una calzada romana, testigo milenario de una época en que servía para unir Valdega con el valle de Arakil. Esta sierra brinda al visitante uno de los rincones más espectaculares del parque: el monasterio de Irantzu.

La carretera NA-718 une Olazti/Olazagutía con Estella y atraviesa el macizo de Urbasa permitiendo estacionar el vehículo en varios puntos. En la entrada norte se encuentra el Centro de Información, mientras que en el sur, se halla la Borda de Severino -se denomina borda a las cabañas destinas a albergue de pastores y ganado-, convertida hoy en Área de Interpretación nos recuerda el estilo de vida pastoril. En ella se ha reproducido una carbonera recordando los usos tradicionales de la sierra de Urbasa. Abundantes dólmenes, menhires y crómlech atestiguan la presencia humana desde hace 100.000 años.

El Parque Natural cuenta con varios miradores que ofrecen una visión completa de su extensión y riqueza: el Balcón de Pilatos, situado en la parte superior del circo del nacedero del Urederra (acceso desde la NA-718), el mirador de Lizarraga (acceso desde la N-120) y la mesa panorámica instalada junto al Palacio de Urbasa (acceso por la NA-718).

Impresionantes hayedos cubren el 70% del territorio acompañados de otras especies como tejos, enebros y pinos. Y en los rasos, llanuras situadas en torno a 1000 metros de altura, el bosque deja paso a pastizales salpicados de brezos y espinos donde es habitual ver pastando a yeguas y ovejas, ésas con cuya leche se elabora el delicioso queso Idiazabal.

Otra de las características de este Parque Natural es la ausencia de ríos. El terreno calizo deja que el agua se filtre y discurra bajo tierra por numerosas simas y grietas, siendo un buen destino para los amantes de la espeleología. A veces estas corrientes subterráneas surgen en forma de saltos. Resultan impactantes dos nacederos: el del río Urederra en la sierra de Urbasa (acceso desde Baquedano) y el del río Ubagua en la sierra de Andía (acceso desde Riezu). Ambos enclaves pueden visitarse a través de sencillos paseos.

En todo el Parque Natural existen otros senderos señalizados de distintos niveles de dificultad que le guiarán a través de sus peculiaridades. Los más conocidos son:
Itinerario de las fuentes (Urbasa), un sendero circular que parte de la borda Severino y recorre durante 4,5 km de poco desnivel varias fuentes y bellos parajes.
– Ruta de los pastores (Urbasa), de 7,6 km, es un sencillo sendero que atraviesa bosques y rasos reparando en los usos ganaderos de Urbasa. Comienza en del Centro de Información y termina en la Borda de Severino.
Camino de los montañeros (Urbasa), de 3,8 km, que accede al cantil más elevado al norte de la sierra, de 1.113 m., en un trayecto de dificultad media que comienza en el Centro de Información y transcurre por el antiguo “camino de la sal”, utilizado antiguamente para transportar la sal desde la cercana localidad de Salinas de Oro.
Dulantz y Cañón del Iranzu (Andía), sendero en forma de raqueta de 18,6 km. que parte de las inmediaciones del monasterio de Irantzu y sigue el curso del río primero para ascender por frondosos bosques hasta la cima de Dulantz.

Cuevas de Mendukilo

Según algunos científicos, el subsuelo constituye el sexto continente, desconocido y misterioso. En Navarra, algunas cuevas están acondicionadas y nos ofrecen la posibilidad de adentrarnos en estos mundos profundos.

En le valle de Larraun, en el concejo de Astitz, a pocos minutos de Lekunberri, surge la cueva de Mendukilo que revela las profundidades de la Sierra de Aralar. Sus íntimos secretos reservados a espeolólogos durante años, son ya accesibles al público en general gracias a los trabajos de acondicionamiento llevados a cabo.

Por un lado, el recorrido turístico guía a través de una pasarela flotante hasta el corazón oculto de Aralar. Utilizada durante siglos como establo, hoy día tres de las salas de la cueva de Mendukilo están acondicionadas para la visita turística gracias a la iluminación dinámica y a un sistema multimedia.
Además, el programa espeleoaventura permite mediante el uso de técnicas deportivas descubrir la Sala del Guerrero, la más grande y misteriosa. Aunque, esta aventura está reservada sólo a los más osados.

El recorrido turístico consiste en una visita de algo menos de una hora en grupos de 50 personas como máximo y siempre acompañados por guías expertos de la zona. El itinerario se inicia en Artzainzulo (refugio de pastores), sala de gran volumen que permite la entrada de la luz natural donde pueden admirarse modestas formaciones geológicas. A continuación accederán a Laminosin (sala de los lagos) con una increíble cantidad de formaciones geológicas. Por último, les aguarda la morada del dragón, caracterizada por su descomunal tamaño, alcanzando en algunos puntos 60 metros de largo y 20 metros de altura. Durante la visita, se apagan las luces y todos aguardarán inmóviles y en silencio… Un hondo silencio entrañable en el que sólo escuchará el murmullo de las entrañas de la tierra.

El programa espeleoaventura son visitas de 3 horas en las que se emplean técnicas deportivas. Reservadas a personas en buenas condiciones físicas, se llevan a cabo en grupos de 10 visitantes. El recorrido da acceso a las Sala del Guerrero, también conocida como la catedral por su tamaño. A 70 metros de profundidad, esta sala se encuentra debajo del recorrido turístico acondicionado. Sin infraestructura ni iluminación escénica, permite descubrir la intimidad de la Sierra de Aralar al natural.

Como complemento a las visitas, se ha construido una casa de acogida en el entorno de la cueva donde se proyecta un documental de 15 minutos sobre las características del mundo subterráneo. También hay una zona de exposiciones que se ha ambientado como si del subsuelo se tratase.

Para los más pequeños, se ha creado una innovadora escuela que pretende mostrar las características geológicas del sexto continente de una manera práctica, incluyendo material didáctico y cuestionarios en forma de cuadernillos de trabajo que hará de los aprendices, expertos conocedores del medio.

Además, un itinerario botánico de 1,5 Km. les guiará por un ecosistema muy diverso de hayas, robles pedunculados, arces, olmos, fresnos, en el que encontrarán, entre otras curiosidades, restos de una antigua carbonera. Disfrute conociendo la riqueza de este entorno.

sakana

Se trata de un valle situado en el noroeste de la Comunidad Foral, en la zona conocida como la Navarra Húmeda. Entre la sierra de Aralar y el Parque Natural de Urbasa-Andía, el valle de la Sakana ocupa una extensión aproximada de 306 kilómetros cuadrados. Una comarca bañada por el río Arakil y enmarcada por espectaculares montes repletos de hayedos y robledales como el Beriain-San Donato o la Trinidad. Este territorio engloba tres zonas históricas: La Burunda, Aranatz y el valle de Arakil. Entre sus municipios y concejos destacan Altsasu/Alsasua, Etxarri-Aranatz, Uharte-Arakil, Irurtzun, Bakaiku, Arbizu y Olazti/Olazagutía.

En cualquiera de estas poblaciones -con siglos de tradiciones, historia y arte a sus espaldas- encontrará las viviendas tradicionales de la zona en las que se mantienen sillares a la vista en esquinas y ventanas y blasones en sus fachadas. Además, todas ellas son una buena parada para descansar, deleitarse con su singular gastronomía, adquirir productos artesanales en mercados semanales o practicar senderismo y montañismo por paisajes de ensueño.

Para empezar el recorrido por la Sakana, es recomendable una visita a la Oficina de turismo del valle. Instalada en una locomotora, recientemente rehabilitada, recuerda el pasado ferroviario de la comarca.

Paisajes inolvidables, coquetos caseríos, bellas iglesias románicas como la de Santiago Itxasperri en Egiarreta con su contundente espadaña, buena gastronomía, tradiciones convertidas en fiesta y abundantes servicios. Así se resume la esencia de la Sakana. Un corredor que discurre paralelo a la A-10 de Irurtzun a Vitoria y que está protegido por el norte por la sierra de Aralar y por el sur por el Parque Natural de Urbasa-Andía. Ambos paisajes ofrecen numerosas excursiones a los aficionados al montañismo y al senderismo.

La Sierra de Aralar es un gran macizo cárstico con dos accesos, uno desde Lekunberri y otro desde Uharte-Arakil. Desde este último se llega al monasterio románico de Zamarce, monumento histórico-artístico del siglo XII y bello ejemplo del románico rural. Desde allí arranca una pista cementada hacia la izquierda que conduce a través de un sendero lineal de 17 km. al Santuario de San Miguel de Aralar. Un pequeño templo que conserva tesoros como la imagen barroca de San Miguel y el retablo románico del siglo XII, considerado una de las principales obras de esmaltería de Europa.

Atravesado el Valle de Arakil llegaremos a Etxarri-Aranatz, donde se encuentra la denominada ruta de los dólmenes. Existen dos recorridos circulares que atraviesan bosques de robles y hayas y refrescantes regatas. La diferencia entre ambos estriba en el kilometraje y el número de dólmenes que se visitan. El más largo, de 15 km., permite contemplar 10 de estos monumentos prehistóricos, mientras que el otro, de 9,7 km., sólo pasa por 2.

En el Parque Natural de Urbasa-Andía alternan prados y frondosos hayedos. Un paisaje cárstico donde abundan las simas y grietas, los nacederos de aguas turquesas y los miradores de panorámicas infinitas. Parajes salpicados por resonancias de la vida que durante siglos llevaron aquí cazadores, pastores, madereros y carboneros. Merece la pena empezar la visita en el centro de interpretación del parque para recopilar datos sobre su flora y fauna y sus numerosos senderos.

Una de las excursiones más frecuentes de este parque es el ascenso al monte Beriain (1.493 metros), también conocido como San Donato por la ermita que corona su cima. Su imponente perfil se divisa desde decenas de kilómetros. Esta mole, que recuerda a un colosal barco de roca encallado, es la cumbre más alta de la sierra de Andía. Aunque se puede conquistar desde diversas rutas, la más habitual parte desde Unanu. La calle de la iglesia de este pueblo desemboca en una pista forestal que le conduce hasta la cara sureste del monte Beriain. Esta ruta requiere un esfuerzo bastante grande por los imponentes desniveles que se acometen. (Tiempo aproximado: 3,30 horas)

Gastronomía
No deje de probar los productos artesanos más típicos del lugar. El queso de oveja, adscrito a la denominación de origen Idiazabal, compartida por Navarra y Guipúzcoa. La txistorra, embutido elaborado con carne de cerdo, para comer asado o frito. En Sakana se producen las mejores txistorras del país. La cesta gastronómica se completa con otros manjares como las jugosas carnes o la penetrante sidra.

Fiestas y tradiciones
En Altsasu/Alsasua, destacan las celebraciones de Santa Águeda, una fiesta protagonizada por los jóvenes, la música y bailes típicos como el zortziko; los carnavales, con sus momotxorros personajes característicos que parecen arrancados de un ritual prehistórico o la feria de ganado de octubre, entre otras. Otra de las fiestas de renombre del valle es el Artzai Eguna o Día del Pastor de Uharte-Arakil que incluye la celebración del campeonato navarro de perros pastor y el concurso de quesos.

Especial mención merece una de las características más reseñables de la cultura e idiosincrasia de la comarca es el euskera. Una lengua que se ha ido trasmitiendo de generación en generación y que, en esta zona, comparte la oficialidad con el castellano.

TIEMPO DE SIDRERIAS

La tentación de Eva…

… fue una manzana. Este invierno, déjese tentar usted también por la chispeante sidra y por el contundente menú que la acompaña.

La zona de Baztan-Bidasoa es conocida por su tradición sidrera, ya milenaria. Como cada año, a mediados de enero se inaugura la temporada de sidra con la apertura de las kupelas (barricas) y la celebración del txotx (palillo que tapa el agujero por el que mana la primera sidra). A partir de aquí su sabor irá evolucionando hasta que concluya la época a finales de mayo.

En Navarra existe un amplio abanico de establecimientos repartidos por toda la geografía, si bien 4 de ellos cuentan con la peculiaridad de ser de ciclo completo. Es decir, en ellas se cultivan las manzanas y se elabora la sidra que luego se sirve y embotella. Todas las sidrerías navarras tienen en común el ambiente dicharachero en torno a sus mesas corridas y sus menús tradicionales: cazuelicas de chorizo a la sidra, tortilla de bacalao, bacalao con pimientos, carne a la brasa y queso con nueces y membrillo. Todo ello acompañado por tantas visitas a las kupelas como desee, o como pueda.

Acuda a la llamada del txotx… ¡usted también caerá!

Información complementaria
Qué: Temporada de Sidra en Navarra
Cuándo: De enero a mayo de 2011
Dónde: Por toda la geografía
Más información:
Relación de las 4 sidrerías de ciclo completo:
– Toki Alai. Lekunberri
– Behetxonea. Beruete
– Linddurrenborda. Lesaka
– Larraldea. Lekaroz




Esta empresa ha recibido una ayuda cofinanciada al 50% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional a través del Programa Operativo FEDER 2014-2020 de Navarra.